Hacienda de Santiago de Tetlapayac

Ubicación

19.69309, -98.3339

Estado de conservación

A juzgar por la fachada, esta hacienda se encuentra en total abandono. La remota localización y la nula actividad notada en los alrededores propician inconscientes daños a la estructura. Se conservan los torreones que flanquean la entrada principal, sin embargo algunos detalles arquitectónicos como

Uso actual

Desconocido

Acceso

Restringido

Notas

Hermoso es el camino hacia esta hacienda. Aquí se observan en su esplendor la llanura y las bajas corrientes atmosféricas que hacen a esta tierra fértil. La hacienda sufre de abandono, numerosas pintas se observan en su fachada y barda perimetral. Como dato interesante, aquí se filmó un episodio del largometraje ¡Que Viva México! de Sergei Eisenstein.

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Hacienda San Francisco Ocotepec

Ubicación

19.69306, -98.43416

Estado de conservación

San Francisco Ocotepec mantiene íntegra gran de su arquitectura original. Con observación crítica, es evidente que realizado mantenimiento de calidad media, lo que antes era tezontle se ha sustituido por simple concreto (ver barda perimetral). Se recuperan aún trabajo de herrería original.

Uso actual

Privado.

Acceso

Restringido.

Notas

Desde su exterior se puede apreciar una hacienda de mediano tamaño que ahora ha sido adecuada para uso habitacional; sin embargo, es posible deducir por ubicación y tipo de estructura dónde se ubicaba el tinacal, los jacales y la casa del hacendado. En la portada principal, el trabajo de herrería -supongo- ha sido sustituido por un horrible reja. En cambio, en la portada que da acceso a la caballería se puede apreciar un trabajo herrero de la época, además de protecciones y candiles que contrastan con el blanco de la piedra de la barda. A notar los capiteles triangulares que adornan el perímetro de la hacienda. A un costado de la hacienda se observan pequeños comercios y habitaciones que al momento de mi visita permanecían cerrados.

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Hacienda Tecanecapa

Ubicación

19.94059, -98.51706

Estado de conservación

Deplorable; hay espacios que aún conservan el tezontle original de la construcción, pero es difícil discernir la distribución original de la hacienda. Más que retoques estructurales, la hacienda ha sido gravemente intervenida con trabajos de poca calidad.

Uso actual

Privado.

Acceso

Libre. Durante mi visita nadie se encontraba en la propiedad por lo que limite mi exploración a las partes externas de la hacienda.

Notas

Una de las haciendas más descuidadas de la región, quizás por su localización. Como lo mencioné en párrafos anteriores, es difícil distinguir la arquitectura original debido a las malas obras de mantenimiento. Sin embargo, esta hacienda se encuentra en un llano preciado, aquí se dan excelente ejemplares de maguey.

Un poco más arriba de la hacienda hay un tlachiquero, el único de esta región. Aquí probé el mejor pulque durante mi recorrido por Hidalgo: fresco, dulzón, recién obsequiado por la naturaleza.

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Hacienda San Antonio Tochatlaco

Ubicación

19.92013, -98.57339

Estado de conservación

Se conserva muy poco de la antigua hacienda. El edificio principal se encuentra mayormente modificado. Los vestigios muestran que la barda perimetral, los jacales, el tinacal, los establos y la capilla son pocos de los elementos arquitectónicos originales que permanecen, aunque su estado es de gran deterioro.

Uso actual

Hacienda privada y eventos sociales.

Acceso

Restringido. El mayor de la hacienda es amigable y permite un recorrido acompañado.

Notas

De nueva cuenta, el tezontle embellece la estructura de esta hacienda. La capilla es de tamaño considerable en comparación a las ubicadas en otras haciendas; su par de campanas indican que aquí se reunían personas de las tierras colindantes (probablemente trabajadores de la hacienda durante su época de apogeo).

El interior ahora está organizado en diversas habitaciones que sirven como hospedaje en diversos eventos sociales. Amplío jardín interior con fuente central. A destacar algunos elementos arquitectónicos como los desagües y las vistas de ladrillo que acompañan puertas y ventanas.

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Hacienda Zempoala

Ubicación

19.950275, -98.649436

Estado de conservación

Sólo pude observar la fachada, la barda perimetral y el torreón de la puerta de acceso. Notable conservación con evidentes cambios arquitectónicos y estructurales.

Uso actual

Hacienda privada.

Acceso

Restringido. Se prohiben fotos de la nave principal de la hacienda.

Notas

Bonita barda perimetral y torreones construidos con tezontle. El mayor de la hacienda es amigable y explica que su uso es casa de descanso del actual dueño. La nave principal muestra grandes cambios que resaltan con los vestigios de la arquitectura pasada. El camino para llegar a esta hacienda es bastante irregular. Alrededor del predio se observan excelente ejemplares de maguey manso.

Hacienda ZempoalaHacienda Zempoala - Maguey MansoIMG_20170715_121513

Hacienda San Juan Pueblilla

Ubicación

19.92461, -98.6525

Estado de conservación

Una de las mejores conservadas. Sin embargo, su uso actual ha favorecido algunos retoques arquitectónicos fuera de lugar y una excesiva decoración que no armoniza con el conjunto.

Uso actual

Eventos sociales.

Acceso

Restringido. Acceso sólo para pedir informes acerca de la renta del lugar.

Notas

Bella fachada que combina tezontle, roca porosa y ladrillo. En excelente estado de conservación. En los extremos de la fachada, dos torreones que se han conservado con el tiempo. En el interior, un cambio drástico: gran parte de las áreas han sufrido intervenciones. A rescatar un bello patio y una capilla que fue propiamente remodelada. Aquí se han filmado varias películas, telenovelas, y es común se alquile para sesiones fotográficas y eventos sociales.

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Hacienda Los Olivos

Ubicación

19.88439, -98.68404

Estado de conservación

Bueno, con evidencia de obras de mantenimiento que no preservaron la arquitectura original de la hacienda.

Uso actual

Eventos sociales, casa de descando.

Acceso

Restringido. Acceso sólo para pedir informes acerca de la renta del lugar.

Notas

La entrada a esta hacienda es un bonito corredor de tezontle sobre el que se asoman unos “cactus órgano” (Pachycerus marginatus). El cuerpo de la hacienda fue visiblemente remodelado; sin embargo, el tinacal, y las caballerizas aún se conservan. A destacar los arcos de su fachada, las portadas y algunos elementos de decoración que sobreviven al tiempo.

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Notas Día Dos

Desperté a las 5:30 y me dí un baño. Salí a caminar cerca de las 6:00am y en las calles solo había alcohólicos. Dos borrachos peleaban en una esquina y un tercero la hacia de espectador. Gritos. Aquel pueblo me hizo sentir que los cuentos de Rulfo pasaban de la ficción a un realismo exagerado. Reflexioné que los excesos del Porfiriato y la Revolución Mexicana gestaron alcohólicos al por mayor, mal que ha caracterizado a los pueblos mexicanos. Basta ver las caricaturas de cómo se nos representa en el extranjero.

Después de esta pequeña digresión narraré mi día: llegué a desayunar al mercado local de Apan. A esa hora solo había dos locales de comida abiertos, ambos de barbacoa. La noche anterior, Don Max me había recomendado la barbacoa del señor Olguín. Opte por esta. Dos tacos de maciza, buenas salsas y un café de olla.

Se me hacía tarde para salir de ese pueblo de lumbre y enfilé hacia Ocotepec.

La región es fría y el paisaje amanece nublado, grisáceo. Pequeños cúmulos de nubes cubren las partes altas de los montes, que proporcionan bellos espectáculos con el contraste de los llanos verdes.

Seguí el camino y mi itinerario fue el siguiente:

  • Hacienda Ocotepec
  • Hacienda Santiago Tetlapayac
  • Hacienda Tlayalote
  • Hacienda Zotoluca
  • Hacienda de Chimalpa
  • Hacienda San Lorenzo
  • Irolo
  • Tepeapulco

En Tepeapulco sólo hice una parada rápida para revisar de nueva cuenta la iglesia del pueblo, visitar la que era la casa de descanso de Hernán Cortes y comprar algunos víveres.

Terminé mi recorrido cerco de las 10:30am. A esa hora decidí dirigirme a Toluca y visitar el museo de José María Velasco, en el cual se organizaba una muestra pictórica en homenaje al artista mexicano. Cerré el itinerario admirando esos óleos que bien retratan la naturaleza visitada en los dos últimos días. Regresé a CDMX; pasando por Santa Fé, imagine cómo Velasco se inspiraba en la vista desde este tipo de alturas y puntos hacia el altiplano mexicano. Una belleza transparente.

 

 

 

Notas Día Uno

Mi viaje inició a las 9:00pm. La primera parada fue cerca de media noche en El milagro de Guadalupe, en San Luis Potosí. Dormí poco debido al incómodo asiento.

5:41am en Tepotzotlán. Bajaron algunos pasajeros. Sólo 40 minutos más de camino. Mientras tanto, desayuné una toronja de buen sabor, tres huevos cocidos en agua y una pieza de pan pita.

Llegando al Aeropuerto de CDMX alquilé el vehículo que me serviría para explorar Hidalgo y sus haciendas. El trámite me tomó cerca de hora.

A las 9:00am comencé el recorrido tomando la Autopista a Texcoco y Lechería. Hice una pequeña desviación para visitar Teotihuacán. Invertí cerca de hora y media en visitar la pirámide del sol y tomar algunas fotografías del terreno.

Después seguí el trayecto hacia el Estado de Hidalgo, y entré por Zempoala.

Visité las siguientes Haciendas (las cuales reseñaré a detalle en posts separados cuando el tiempo me lo permita):

  • Hacienda Los Olivos
  • Hacienda San Juan Pueblilla
  • Hacienda Zempoala
  • Hacienda San Antonio Tochatlaco
  • Hacienda Tecanecapa
  • Tepeapulco
  • Apan

Tomé un excelente pulque cerca de la Hacienda Tecanecapa, exactamente en esta ubicación. Un pulque denso, viscoso, como los de antes; joven, dulzón.

Y después de tomarme casi un litro del maravilloso brebaje, ahí mismo tuve un percance: mi vehículo cayó en una zanja. Imposible salir por sí sólo. Pensé lo peor: tendría que pernoctar allí y pedir auxilio hasta el siguiente día. Se acercó un viejo muy amable el cual me había referido con el tlachiquero que acababa de visitar. El me sugirió ir al buscar al vecino del siguiente rancho que posee un tractor. Encontré a nadie. Mis preocupaciones aumentaban. Diez minutos más tarde apareció el tractor por el camino, surgía como enviado supremo en esos momentos. Enganchamos el vehículo al tractor y salió sin mayor esfuerzo. Después de compensar la gran ayuda recibida me enfilé hacia Tepeapulco. Allí visité rápidamente la iglesia del pueblo.

Bajo los efectos del pulque seguí el camino hacia Apan, donde pernoctaría. Llegué al Hotel Llanos de Apan y dormí una siesta cerca de una hora. Me di un baño y salí a recorrer los alrededores: la plaza principal, la iglesia, distintos comercios. Triste y olvidado aquel pueblo.

Regresé al hotel a cenar y posteriormente di otro paseo para ayudar a la digestion. Esta vez hice parada en una lechería, compré un camote asado traído de Puebla. De regreso al hotel noté un comercio bastante particular, un tilichero. Don Max, dueño del lugar, me invitó un pulque. Y luego otro. Platicamos cerca de una hora. En el lugar sólo me compré un jarro de barro por quince pesos. Me hizo un par de recomendaciones para el siguiente día. Nos despedimos. Terminé rendido en la cama del hotel.

Por la noche se escuchaban gritos. Borrachos.

Literatura sobre el maguey

Los siguientes libros fueron de gran ayuda para comprender la botánica del maguey y el contexto histórico, político, social y económico de sus productos derivados y la zona de los Llanos de Apan.

De ambos libros hice un reseña oportuna que publiqué en mi blog:

José Antonio Martínez Álvarez | Testimonios sobre el maguey y el pulque (Compilaciones)

Manuel Payno | Memoria sobre el maguey mexicano y sus diversos productos